Nueve ideas sobre la función policial en nuestra sociedad

• El papel de la policía en cualquier sociedad es el mantenimiento del orden. Por esto, la policía, al ejercer su labor, está ejerciendo una función política. Un policía cuando interviene y disuelve una manifestación, está optando, está haciendo política y, de esta forma, se convierte en un actor tan político como el manifestante.

• Cualquier orden social está sujeto a valoraciones morales. La discusión sobre si tal orden es justo o es bueno es inevitable en tanto la sociedad está formada por sujetos vivos, que construyen y transforman sus visiones del mundo y el mundo mismo. También la discusión y la opinión sobre qué intereses (y de quién) satisface cada orden social es inevitable en cualquier sociedad.

• En una sociedad democrática se asume que existen distintas visiones del orden y, en consecuencia, distintos órdenes sociales posibles. No puede existir, por lo tanto, un cierre de posibilidades. No se puede cosificar un orden, ya que no se pueden frenar las distintas valoraciones o visiones sobre este orden. El cambio social, en este sentido, no sólo es posible, sino consustancial a una sociedad democrática y abierta.

• El cuerpo policial está formado por personas con capacidad de reflexión. Estas personas forman parte de los mismos grupos sociales que los manifestantes. Han ido a los mismos colegios, viven en los mismos barrios, comparten amigos, son familia. Como personas con capacidad de reflexión, las personas que forman los cuerpos de seguridad son distintas entre ellas: tienen distintas opiniones, distintas maneras de ser y de actuar.

• Por esto, precisamente por esto, porque son personas con capacidad de reflexión, tienen opiniones y valoraciones sobre el orden social. Son capaces de distinguir sobre distintos órdenes sociales y decidir cuál es mejor que otro. Pueden distinguir qué intereses (y de quién) satisface el orden social en que vivimos y que ellos defienden. Opinan y piensan sobre la justicia o injusticia de los sucesos, sobre la legitimidad de los mismos, y sobre su propia actuación.

• En la historia existen muchos ejemplos de “agentes de la autoridad” que han desobedecido órdenes injustas. Hoy mismo, en Israel, existen soldados que renuncian a mantener la ocupación de los territorios palestinos y asumen las consecuencias. O policías en Estados Unidos que no ejecutan desahucios. Este es un ejemplo de dignidad moral y estos son las personas que, con el tiempo, una sociedad reconoce.

• Como actores políticos, los policías tiene una responsabilidad política. Y tienen que asumir esta responsabilidad y actuar de acuerdo a sus principios. Es legítimo que se pregunten ¿es justo un desahucio? ¿Los intereses de quién estoy satisfaciendo? ¿Es legítimo que, mientras los estudiantes no tienen calefacción, se construyan aeropuertos sin aviones? ¿Para quién trabajo? ¿A quién sirvo?

• Por otra parte, el ejercicio de la autoridad con el objetivo de establecer el orden social no es arbitrario, sino que obviamente debe responder a un marco legal. En el caso del desalojo de personas de la vía pública esto significa que la fuerza ejecutada para desplazarlos debe seguir un criterio de proporcionalidad. El marco legal a este nivel es ciertamente difuso ¿qué es lo proporcional en cada caso? Pero justamente, la posición política de la policía se manifiesta en cómo actúa con respecto a esa situación imprecisa. Cada miembro del cuerpo de seguridad debe evaluar la correlación de fuerzas, y en la realidad se constata que existen diferencias entre los distintos agentes a la hora de aplicar las normas. Lo que queda fuera de toda duda es que algunos de ellos exceden el marco legal establecido, y esto es especialmente notorio cuando ejercen violencia sobre viandantes que están obedeciendo sus órdenes, desplazándose fuera de la zona de control policial.

• En definitiva, no habría mejor manera de servir a la sociedad que la policía dice querer proteger, que plantearse estas preguntas y actuar en consecuencia.

6 responses to “Nueve ideas sobre la función policial en nuestra sociedad”

  1. no importa quien

    No es necesaria la policía en una sociedad justa, libre, igualitaria.

    No puede haber una profesión con el monopolio de la violencia.

    La violencia, el orden, su cumplimiento o su desacato, no puede ser “el trabajo” de alguien en particular sino de todos en general.

    No es justo, no es libre, que alguien gane dinero controlando a los demás, permitiendo, discriminando, o no lo que pueden o no hacer.

    Los policías, hoy, son algo más que guardias de tráfico.

    Hacer necesaria la policía es partir de la imposibilidad

    La policía efectúa la jerarquía (tiene el poder de los de abajo, pero responde a las órdenes de los de arriba. Cualquier intromisión a la policía

    Cuando un policía comienza a razonar, deja de ser policía. No reflexiona a pesar de ser policía, sino que reflexiona porque deja de ser policía de los demás, de las cosas, de los tiempos y de los espacios. Ser policía significa definir el mundo.

    La policía dice lo que es posible y lo que no. Eso sólo le compete a cada individuo, a cada comunidad

    La ética y la policía son dos conceptos opuestos. Un poco de seriedad ética exigiría dejar de ser policía. Ningún principio ético puede estar al servicio de la perdurabilidad del poder de unos hombres sobre otros.

    Si la policía es un trabajo del estado. Un funcionariado y si el estado está tomado por los oligarcas en las cárceles, sólo habrá pobres.

    No se puede confiar en las manos de la policía las revoluciones. Aunque sólo sea por no dejarla, otra vez, en las manos, “de los demás”. En la revolución se trata de decir “nosotros”.

    Y si dejáramos de pensar en la policía? Si comenzáramos a pensar en otros mundos donde la policía no sea posible, no sea necesaria, no sea útil, no haga falta?

    Un saludo.

  2. no importa quien

    No es necesaria la policía en una sociedad justa, libre, igualitaria.

    No puede haber una profesión con el monopolio de la violencia.

    La violencia, el orden, su cumplimiento o su desacato, no puede ser “el trabajo” de alguien en particular sino de todos en general.

    No es justo, no es libre, que alguien gane dinero controlando a los demás, permitiendo, discriminando, o no lo que pueden o no hacer.

    Los policías, hoy, son algo más que guardias de tráfico.

    Hacer necesaria la policía es partir de la imposibilidad

    La policía efectúa la jerarquía (tiene el poder de los de abajo, pero responde a las órdenes de los de arriba. Cualquier intromisión a la policía

    Cuando un policía comienza a razonar, deja de ser policía. No reflexiona a pesar de ser policía, sino que reflexiona porque deja de ser policía de los demás, de las cosas, de los tiempos y de los espacios. Ser policía significa definir el mundo.

    La policía dice lo que es posible y lo que no. Eso sólo le compete a cada individuo, a cada comunidad

    La ética y la policía son dos conceptos opuestos. Un poco de seriedad ética exigiría dejar de ser policía. Ningún principio ético puede estar al servicio de la perdurabilidad del poder de unos hombres sobre otros.

    Si la policía es un trabajo del estado. Un funcionariado y si el estado está tomado por los oligarcas en las cárceles, sólo habrá pobres.

    No se puede confiar en las manos de la policía las revoluciones.

    Lo que hay que hacer es dejar de pensar en la policía. Y pensar en otros mundos donde la policía no sea posible, no sea necesaria, no sea útil, no haga falta.

    Un saludo.

  3. Grinch

    Habría que darles un susto como los de se dan en Grecia. No podemos consentir que nos peguen y salgan impunes, la estrategia de las manos blancas sirve de poco…

    http://reniegaconelgrinch.blogspot.com/

  4. Perico Pallotti

    (Con todo el respeto, me parece a mí que):

    La primera de las nueve ideas, que funciona como premisa y reza: “El papel de la policía en cualquier sociedad es el mantenimiento del orden” es falaz, por lo que el resto del razonamiento también lo es.

    El papel de la policía en cualquier sociedad no es el mantenimiento del orden sino el mantenimiento de los pobres a raya. Para eso se creó por, digamos, Fouché y compañía, a principios del XIX.

    Por una necesidad estructural la policía ha de ser violenta y corrupta. Violenta para proteger la propiedad privada de la clase dominante de posibles “reclamaciones” y corrupta para proteger a los integrantes de dicha clase. Es decir, que si por error se “detiene” al hijo del Excmo. Sr. Nosequién, deberá ser liberado inmediatamente en cuanto se le identifique como tal, etc.

    Y todos los policías que se lucran participando en esta institución violenta y corrupta lo son ellos mismos en mayor o menor medida.

    Salud.

  5. en repulsa por el sinsentido de valencia |

    [...] Una interesante reflexión, aquí. [...]

  6. Mein

    Yo, hasta que no vea a los policias defendiendonos de los policias (como los compañeros bomberos) no les pienso considerar compañeros.

    La policia: ni compañeros ni personas. No mientras dejen sus armas (pistolas, porras, escudos, esposas). La policia complice y brazo ejecutor del sistema.

    Y ya lo siento por los que sean majos, pero es un curro de mierda

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