Texto presentado en el Congreso por la comisión de veteranxs

Ante las graves actuaciones económico-sociales seguidas contra toda la población asalariada en general, y en especial contra nosotros, los jubilados y pensionistas,  nos dirigimos a ese Congreso para poner en su conocimiento el grandísimo daño que está generando (ya que aunque sea un Congreso surgido del pasado 20.11.2001 la mayor parte de los diputados ya figuraban en el Congreso anterior) congelando y, de hecho, despreciando a los mayores, a su utilidad e importancia social.

Los jubilados y pensionistas, debido a las graves carencias que marcaron nuestra juventud, empezamos a trabajar sobre los 14 años, ayudamos a nuestros padres a levantar la casa y los hemos cuidado cuando han sido ancianos, ya que la Ley de Dependencia es como un globo desinflado; muchos de nosotros tuvimos que emigrar a Europa y otros países para poder vivir, con todo el dolor y sufrimiento que causa ese tipo de desarraigo; hemos trabajado duramente para poder lograr una familia más o menos adecuada, criando a nuestros hijos y dándoles lo mejor de nosotros mismos… Y, ahora, a la vejez,  tenemos que ayudar de nuevo a nuestros hijos y nietos porque no hay trabajo ni perspectivas de haberlo a pesar de tener una formación académica y laboral muy superior a la de otros países económicamente más desarrollados que el nuestro de la UE y, además, los salarios que perciben son absolutamente indignos, y todo ello debido a lo que consideramos una desastrosa e interesadísima gestión de los recursos, la riqueza y los servicios públicos del país.

Es decir, desde hace algunos años los mayores, con nuestras magras pensiones, estamos sirviendo de colchón amortiguador en la crisis, que nosotros no hemos creado y de la que tampoco nos hemos lucrado, para que nuestras familias puedan comer y sobrevivir.

Y no queremos volver a pasar por semejante injusticia, ya que en 2011 el IPC subió un 3’5% y para 2012 llevamos el mismo camino, y todo ello en aras de pagar una deuda que llaman pública, pero que en realidad es privada y bien privada, ya que las medidas contra nuestras pensiones se realizan mientras se inyectan miles de millones a la Banca privada y se entrega nuestra riqueza a los grandes capitales, incluso modificando, de manera que consideramos fraudulenta, la Constitución de 1978.

Pues bien, a pesar de todo lo expuesto, el pasado año se nos congelaron las pensiones (fruto de las cotizaciones de toda nuestra vida laboral efectiva)  y en muchos casos de aumentó la retención del IRPF, por lo que la pensión neta realmente bajó para un importante porcentaje de pensionistas. Esto lo llevó a cabo ese Congreso mediante el RDL 8/2010 por el que se suspendió excepcionalmente la revalorización de las pensiones, exceptuando las de las personas más desfavorecidas que, por cierto, recibieron una subida realmente escasa y ridícula.

Pues bien, nos encontramos ya en 2012 y las perspectivas que se vislumbran no son muy halagüeñas para nosotros, pero no porque no haya dinero, sino porque está mal repartido. Y pensamos que esto tiene que cambiar. No podemos continuar presos de esta espiral de injusticias y devaluación de nuestras condiciones de vida. Estamos decididos a poner un freno a esta caída descontrolada e injusta de nuestras condiciones de vida.

Por todo ello, EXIGIMOS:

 

1)                     Revalorización de las pensiones para 2012 y recuperación del poder adquisitivo perdido en 2011.

2)                     Aplicación efectiva de la Ley de Dependencia y acceso fácil a Residencias públicas para los mayores que así lo pretendan.

3)                     Un Plan Nacional de Geriatría que garantice una asistencia sanitaria específica para los mayores, que sólo podrá realizarse adecuadamente si no se privatiza la Sanidad pública.

4)                     Que la presión fiscal de dirija a los que más tienen, o sea, a rentas de trabajo superiores a los 60.000 € anuales, las sociedades y los grandes capitales.

 

Somos conscientes de que tenemos que defender unos derechos que hemos conquistado con muchos esfuerzos, años y años de trabajo y vida austera, que sólo exigimos lo que es nuestro porque nos lo hemos ganado a lo largo de toda una vida de trabajo y, las más de las veces, de sacrificios. No pedimos beneficencia. Exigimos que se haga justicia y no se nos roben nuestros derechos.

 

 

Madrid,      de enero de 2012.

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